MALBA
Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
jueves, 24 de noviembre de 2011
domingo, 20 de noviembre de 2011
La colección | Conceptualismos | Hiperrealismo | Nueva Imagen



Las dos últimas décadas del siglo aparecen marcadas por la democratización del campo artístico desterrando el principio de lo “artísticamente correcto”. Sin modelos superiores ni saberes autorizados reglamentando y administrando el territorio, las producciones de los artistas contemporáneos circulan con rapidez y multiplican posibilidades, contaminaciones y lenguajes.
El arte conceptual había desmantelado la idea de la obra de arte como presencia material y como mercancía. Materiales industriales, modelos científicos, reflexiones de áreas como el psicoanálisis, la lingüística, los estudios culturales y los códigos de comunicación impuestos por los medios masivos, todos atraviesan el mundo de las artes visuales.
Las obras de Antonio Seguí, León Ferrari, Liliana Porter, Víctor Grippo, Waltércio Caldas y Gego, son algunos de esos casos. Desde principios de los años 80 el regreso a la pintura como tendencia internacional impacta sobre la escena artística.
La Transvanguardia italiana, el Bad Painting en los Estados Unidos, la Neofiguración en los países latinos y la Nueva imagen en la Argentina, ponen en circulación grandes telas cubiertas de rostros e imágenes pictóricas que combinan códigos del cine, el teatro, la literatura, la música, la danza, los grafitis urbanos y los estudios de género. Esta “resurrección” de la pintura encuentra dos actores clave en el argentino Guillermo Kuitca y el cubano José Bedia.
La colección | Informalismos | Arte destructivo | Otras figuraciones | Pop Objetos | Minimalismo | Arte conceptual


Desde fines de los años 50, a ritmo acelerado, el mundo de las artes visuales vive el cierre de la modernidad y el inicio del arte contemporáneo. La crítica y los artistas hablan de “la muerte de la pintura” y del “fin del arte”. Con el cambio de época la pintura y la escultura dejan de reinar sobre las “bellas artes”. Aparecen disciplinas, medios y soportes nuevos: objetos, construcciones, performances, bricolages, ensamblados, happenings, instalaciones, videos, ambientaciones, intervenciones y recorridos.
Las “obras de arte” dejan de parecer “obras de arte”: los artistas trabajan sobre elementos cotidianos, industriales, desechos, textos y palabras; realizan acciones urbanas o en la naturaleza, registros fotográficos y fílmicos, proponen experiencias corporales y sensoriales, ideas y conceptos en proceso se suceden y combinan con poéticas neofigurativas, pop, minimalistas, el Neosurrealismo y la Geometría sensible, etc.
La discusión se radicaliza sobre temas como la desmaterialización de la obra de arte y las relaciones entre arte y política. La escena latinoamericana muestra su propia agenda de producción ligada, por momentos a las neovanguardias del internacionalismo, pero siempre en tensión y compromiso con sus marcos distintivos de referencia tanto culturales como históricos y sociales.
Antonio Berni, Jorge de la Vega, Antonio Dias, Fernando Botero, Nelson Leirner, Rubens Gerchman, Mira Schendel, León Ferrari, Hélio Oiticica y Lygia Clark, son exponentes de estas nuevas tendencias.
La colección | Concretos | Neoconcretos | Ópticos | Cinéticos


Las tendencias abstractas y no figurativas forman parte de la historia del arte internacional desde inicios del siglo XX. A partir de la idea básica de terminar con el principio ilusionista de la pintura y con el concepto del cuadro como “ventana del mundo”, distintas alternativas buscan liberar a las artes plásticas de la representación de la realidad.
A mediados de los años 40, Buenos Aires se convierte en uno de los centros más activos del arte concreto y sus variaciones. Madí, Asociación Arte Concreto Invención y Perceptismo, son los tres grupos que formados, entre otros, por argentinos como Gyula Kosice y Enio Iommi, y uruguayos como Rhod Rothfuss y Carmelo Arden Quin, aportan nuevas vías de reflexión y producción al debate mundial del concretismo.
Con los elementos materiales del lenguaje visual: formas, colores, líneas y planos, sus trabajos reemplazan el marco octogonal tradicional por contornos irregulares y recortados; investigan la función de las capas de color y el sistema de estructuras en serie; inventan “esculturas” articuladas y transformables; recurren a materiales industriales como esmaltes, vidrio y baquelita, y fabrican pinturas-objeto montadas sobre las paredes y móviles colgando en el espacio.
En los años 50, Alejandro Otero pinta su serie de abstracciones blancas con líneas cromáticas en Caracas, y los brasileños Hélio Oiticica y Lygia Clark convierten el color y la luz en cuerpos que se materializan ante el espectador. En la misma década y la siguiente, Julio Le Parc y Abraham Palatnik construyen artefactos que investigan la experiencia física y perceptiva de la mirada, agregando el concepto del movimiento real o ilusorio y la participación activa del espectador, ambas innovaciones del arte óptico y cinético.
La colección | Surrealismos



Desde la década del 20 en Latinoamérica, numerosos artistas investigan el mundo de lo mágico y lo fantástico creando imágenes relacionadas en parte con vivencias autobiográficas o creencias religiosas y, en algunos casos, vinculadas con la difusión internacional del surrealismo.
Dicho movimiento literario y plástico exploraba el campo de la energía psíquica y buscaba evadir la actividad consciente mediante prácticas como la asociación libre y el automatismo psíquico y el uso de factores como el azar y lo aleatorio.
Para estimular la emergencia del inconsciente recurre a técnicas que convocan efectos inusitados y procesos incontrolables como el fotomontaje, el collage, el frottage, el decoupage o el esgrafiado.
Antonio Berni y Juan Batlle Planas, Maria Martins y Cícero Dias, Roberto Matta, Frida Kahlo, Agustín Lazo y Wifredo Lam muestran en sus obras la diversidad de aquellos planteos y un lugar de encuentro de las tradiciones populares con los repertorios del arte culto que circulan en los países de la región.
La colección | Arte y política


En los años 30 se afirma el eje arte/política como campo de acción, a nivel regional e internacional. Desde el muralismo mexicano de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros hasta las pinturas de Antonio Berni (Argentina) y Cândido Portinari (Brasil), los pintores discuten y proponen diferentes maneras de relación entre las manifestaciones artísticas y sus contextos sociales.
Entre el trabajo colectivo de los artistas, la militancia y el debate de programas, aparecen variantes del Realismo social, el Nativismo, el Nuevo realismo y el Arte crítico, sobre todo en la pintura y en las artes gráficas.
La fotografía, el cine y los sucesos de la prensa contemporánea sobre la inestabilidad política, son las fuentes documentales para la producción plástica, en la que aparecen imágenes de obreros rurales y urbanos, en formatos pictóricos monumentales, como los personajes de una marcha por reclamos sociales o en celebraciones de tradición popular.
A estas representaciones cargadas de localismos se le suma la incorporación de materiales y recursos expresivos y técnicos que aportan una dimensión social a las manifestaciones, tales como la elección de la arpillera tomada de las bolsas de papas como soporte, o la opción de la técnica de pintura al temple para producir un efecto de pintura mural.
La colección | Modernidad | Vanguardia


Desde principios del siglo XX, los artistas latinoamericanos viajan a Europa y toman contacto con los movimientos de vanguardia. Desarrollan propuestas relacionadas con el expresionismo, el cubismo y el futurismo, participando activamente de sus circuitos de exposiciones y debates, en ciudades como París, Madrid, Barcelona, Berlín, Florencia y Milán. Sus obras y manifiestos insisten sobre la autonomía del arte y se alejan de la pintura y la escultura como modos de representación de la realidad. Durante los años 20, muchos de ellos regresan a sus países de origen y como protagonistas de las escenas nacionales, lideran las distintas batallas entre lo tradicional y “lo nuevo”. El Neocriollo de Xul Solar (Argentina), la Antropofagia de Tarsila do Amaral (Brasil), así como el Vibracionismo y el Universalismo constructivo de Rafael Barradas y Joaquín Torres-García (Uruguay), son sólo ejemplos clave de aquellas vanguardias propias de las modernidades regionales latinoamericanas.
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